domingo, 13 de noviembre de 2022

PIEZA



Pieza

Sobre la mesa tengo mi última adquisición, un puzle de una tupida selva, de altos árboles, donde parecen morar antiguas almas sobre sus copas en forma de verdes y grandes hojas. Un denso manto de musgo protege los robustos y viejos troncos que se elevan ocultando el propio cielo. Los helechos crecen desordenados sobre la tierra húmeda preservando un fino sendero que se pierde entre las frondas.

Al abrir la caja, se desprende un aroma a papel y cartón inmaculado entre un millar de piezas que deben encajar a la perfección. Limito poco a poco el rompecabezas buscando las esquinas y los bordes, para que no se me escape nada, intento ordenar de alguna manera la anarquía entre una maraña de recortes que en principio parecen inconexos. Y comienza el frenesí por casar cada una de ellas, buscando en el ejemplo el lugar correcto.

La tarea se me hace liviana, incluso de cierta manera relajante, porque todo cuadra al milímetro, descubriendo ante mis ojos  parte de un bosque verde y vivo.

Pasan las horas, pasan los días y la cantidad de piezas va disminuyendo, igual que la calma que sentía. Me asaltan las dudas con la idea de que falte alguna pieza, tengo sentimientos encontrados por querer finalizarlo y por volver a relajarme como en los primeros días, pero no tengo la voluntad de comenzar de nuevo, no después de tantas horas invertidas.

Continuo inquieta hasta que me queda por colocar una sola pieza cerca del margen izquierdo y se me escapa un suspiro de alivio cuando la sostengo en mi mano.

Pero la siento diferente, más gruesa, más grande, incluso de tonalidades y colores discordes. En mi intento por cuadrarla descubro asombrada, incluso un poco aliviada que no encaja. La miro, giro, la palpo y claramente esta pieza está fuera de lugar y aun así insisto en embutirla una y otra vez. Tal vez si la recorto un poquito y la pinto como las demás, se ajusta, no se nota y por fin consigo terminar con lo que ahora considero un tedioso y estresante pasatiempos. Pero no encaja ni con maña, ni con saña, simplemente no se ajusta.

Me olvido del mi fastuoso puzle para abstraerme con esta simple pieza, pequeña pero no lo suficiente, capaz de abarcar casi todos los colores de forma caótica pero hermosa, la pieza de mi propio puzle infinito, diferente y libre que simplemente no tiene por qué encajar. 

domingo, 9 de enero de 2022

CUENTO

CUENTO



 Que lindo es vivir en un cuento, donde hasta las perdices fueron felices, donde un fino velo cubre tus ojos día tras día, mientras miles de corazones de colores te envuelven para transportarte a un mundo de fantasía, viviendo felizmente a través de lamentables pretextos que justifican una falsa realidad.

Que hermoso es vivir en un cuento, hasta que llega su final, el el que "el colorín colorado" se torna tan oscuro que te obliga a arrancar la venda que impide tu visión, rompiendo el hechizo y dejando al descubierto el espejo de la verdadera existencia, donde todo lo que parece, simplemente es y todo lo que no es, parece.

viernes, 1 de octubre de 2021

PIES DESCALZOS

 PIES DESCALZOS


Con los pies descalzos sobre el asfalto, pasos lentos pero firmes, la carga sobre mi espalda me impide avanzar. Una mochila que pesa demasiado, repleta de risas, ilusiones y recuerdos, mezclada con mentiras y traiciones que dejan un corazón roto en mil pedazos. Aún así no cejo en mi empeño, me levanto una y otra vez, pero estoy cansada de tropezar, de caer y de los obstáculos, de ir contra el viento, de no aligerar mi carga, porque en realidad no quiero perder nada, no aspiro a sentir la ausencia, pero, sobre todo, hoy no me apetece ser la mujer fuerte, valiente, guerrera y luchadora de ayer. Hoy solo se me antoja ver amanecer tras las montañas, escuchar el sonido del viento meciendo las ramas de los árboles, oler el aroma del agua que fluye río abajo y ver las nubes deslizarse sobre mi cabeza. Hoy ansío escuchar el silencio de mi garganta mientras los pájaros cantan. No espero sorpresas, ni cambios, ni aprender del dolor de mi espalda, hoy solo quiero mi paz, para mañana tener fuerza para continuar mi camino con la esperanza de que mi carga se haya aliviado.



jueves, 29 de julio de 2021

"PUEBLERINA"

 

“PUEBLERINA”



Soy nacida y criada en la bella y tranquila ciudad de Pamplona. Mis padres me regalaron desde que tengo memoria la condición de “dominguera”, es decir, cada fin de semana y vacaciones nos íbamos con todos nuestros bártulos a la casa familiar de un pequeño pueblo del Pirineo Navarro. La vida me ha llevado a vivir en la actualidad en esa maravillosa y antigua casa, y no es que vivir en un pueblo sea más fácil, cómodo, ni romántico como algunos piensan, de hecho, hay que hacer algunos esfuerzos que no todo el mundo está dispuesto a realizar, ya que por mucho que se les llene la boca a los políticos de turno con el trabajo que realizan para frenar la despoblación, por aquí solo se les ve para posar en las fotos que después salen en los medios de comunicación. A pesar de todo, tiene ciertas ventajas, como la tranquilidad y estar rodeado por un entorno precioso, además de ser lo que en estos momentos quiero y necesito.

Cada fin de semana, festivo y vacaciones los pueblos se llenan de “domingueros”, turistas y visitantes que dan de nuevo vida a las calles casi vacías. Personas en su mayoría, encantadoras y respetuosas, que buscan un cambio de aires, desconectar del estrés laboral, reencontrarse con la familia, pasear por las calles empedradas, admirar las majestuosas casa, andar por las altas montañas y recorrer los tupidos bosques. Pero existe una ruidosa minoría de visitantes y turistas urbanitas que acuden a los pueblos creyéndose ecologistas, animalistas, naturalistas y por encima de todo superiores a los habitantes de los pueblos o como ellos denominan, “pueblerinos”. Les molesta el canto del gallo, las boñigas de las vacas y su olor, el ruido de la cosechadora, el sonido del reloj de la iglesia, la bocina del camión de la carne y de la fruta, y cualquier trabajo que realicen los vecinos. Llegan con sus opiniones y exigencias, tratando a los “pueblerinos” sin respeto, insultando su forma de vida y dándose aires de grandeza, sin percatarse  de que el ganadero en su tiempo libre escribe poesía y pinta como el mejor artista, que el pastor de ovejas hace tiempo dejó su diploma de derecho encerrado en un cajón, que el carpintero es un delicado ebanista, que los hosteleros son habidos lectores, que las amas de casa son las mejores cocineras que te puedes encontrar, que el guarda forestal es un experto en mariposas y fauna, que la comerciante es una bióloga que fabrica sus propios productos, que la estanquera es una maravillosa escritora, que el agricultor posee tanto saber en su cuerpo como cereal en sus campos. Solo hace falta ser observador y asertivo para descubrir que todos y todas nos pueden enseñar grandes lecciones de vida, supervivencia y de historia. Tengo el honor de haber aprendido de mis vecinos a sembrar, cuidar y cosechar parte de mi alimento, a disfrutar de los pequeños detalles, a prescindir de muchas de las cosas innecesarias, se me ha dado la oportunidad de desarrollarme personal y profesionalmente, algo que en una ciudad sería más difícil. Por eso me indigna cuando llegan a los pueblos algunos indeseables sin escrúpulos que aparcan en las puertas de casas ajenas, con sus barbacoas dispuestos a quemar el monte porque según ellos es de todos y que tratan a los habitantes con poca o nula educación y respeto como si fueran sus sirvientes, sabiendo y exigiendo sus derechos, pero olvidando sus deberes y obligaciones. El mundo rural esta repleto de personas sabias, capaces, trabajadoras, amables, cultivadas y cultas, a fin de cuentas, personas, que no se merecen que las traten de atrasados y estúpidos, de hecho, el mundo rural no necesita este tipo de turistas ignorantes. Pueden quedarse en su casa cerrando la puerta con llave y cerrojo porque estoy segura que en el mundo urbanita tampoco serán apreciados.

Lucía Gorría Juárez ( Escritora , pintora, artesana y “pueblerina”)

jueves, 15 de julio de 2021

LAS CALLES DE LA CIUDAD

 

LAS CALLES DE LA CIUDAD




Cuando llega la noche comienza el recital,

el canto del ruiseñor me acompaña en el alfeizar de mi ventana

trasportándome al mundo de los sueños….

 

“Camino tranquila entre la muchedumbre de la ciudad que me vio nacer, recorriendo las calles de su mano, pero en un descuido, tal vez mío, tal vez suyo, tal vez de ambos, quedo tras de él. No consigo ver su hermoso rostro, está borroso, pero sé lo que siento por él. A tres pasos observo su figura, su espalda recta y ancha, su forma perfecta y segura de caminar entre la gente, con su traje plata que tan bien le sienta. Deja a su paso un aroma que me embriaga y me seduce y le sigo allí donde vaya, sin preguntas, como un perrito a su dueño, volcando toda su confianza pensando que nunca le abandonará.

Pero de pronto, comienzo a tener la sensación que la distancia que nos separa es mayor, él ni siquiera se da cuenta, no mira hacia atrás, no me busca. Su perfume se disipa e intento gritar su nombre, pero mi voz se pierde entre la algarabía. Acelero el ritmo, corro y jadeo, pero no consigo alcanzarle.

Nadie sospecharía que soy su mitad, él con traje y corbata, perfumado y bien peinado, yo con ropa de sport, deportivos y una melena mal peinada.

De pronto le pierdo tras una esquina de la que sale una marabunta de gente que me impide el paso y aunque alzo mi cabeza todo lo que puedo, apenas lo consigo distinguir. Acelero de nuevo mis pasos, mientras empujo con fuerza a los desconocidos que me rodean, intento hacerme un hueco, pero no lo consigo.

Veo como cruza calles, se aleja sin sentir siquiera mi ausencia y me irrita. Mis pies se niegan a continuar y él se va, desaparece rápidamente deshaciéndose de mí, como el que se saca una molesta piedra del zapato y continua plácidamente su camino. Tristemente me doy cuenta que hace tiempo que le perdí y le dejo marchar sin dramas, porque los grandes amores también se acaban, se pierden o se marchan y aún así el mundo no se para, la vida no se acaba.

No sé qué hacer, así que recorro de nuevo las calles de una ciudad que conozco como la palma de mi mano, pero esta vez lo hago sola, con otra mirada, con otro punto de vista, sin prisa, redescubriendo escaparates, los aromas de las cafeterías y panaderías, observando con detenimiento los edificios y las caras de los viandantes. Algunos corren como pollo sin cabeza, otros siguen a algunos, otros son los perseguidos y también hay parejas que charlan alegremente, igual que hacía yo.

Cruzo pasos de cebra y me sumerjo en las calles estrechas hasta llegar a un oscuro callejón sin salida, con un apestoso olor a orines y a alcohol. Una sombra surge del fondo, se acerca con movimientos amenazantes hasta pararse frente a mí. Me agarra bruscamente de las muñecas intentando arrastrarme hasta el fondo del callejón, pero me zafo de sus sucias manos, no permitiré que nadie ni nada me arrastre de nuevo a la penumbra. Le empujo con toda mi rabia hasta que se desploma en el suelo. Me giro lentamente y salgo de allí tranquila y empoderada para pasear por mi ciudad.

Me encuentro con amigas a las que hacía tiempo no veía y comparto unos tragos en un bar con encanto mientras nos reímos de nuestros problemas.

Vuelvo a las calles, sin un rumbo fijo, ya ni si quiera me acuerdo del hombre trajeado y caminando llego hasta las afueras de la ciudad, donde los edificios dejan paso a campos sembrados, a bosque de altos árboles y enormes montañas donde hay cientos, miles de caminos por recorrer. El mundo me espera, solo tengo que seguir mis pasos, libre o liberada de ir o volver…”

El día se asoma, el ruiseñor calla,

y yo salgo de mis sueños para oír a los gorriones

revolotear cantando junto al alfeizar de mi ventana.

domingo, 7 de marzo de 2021

VELERO DE ENSUEÑO

 

 VELERO DE ENSUEÑO

DIA 0

Mientras navegaba en mi velero de ensueño, sobre la calma de un océano infinito, una gran tormenta se acercaba sigilosa a mis espaldas. Traicionera, extendió su brazo en forma de rayo destrozando mi pequeño, hermoso y sencillo navío, dejándome abandonada en las gélidas aguas en medio de la nada. Siento bajo mis pies un abismo lleno de demonios sedientos de mi alma, esperan excitados e impacientes que me abandone y sucumba sin luchar. Sobre mi cabeza la tormenta se ha tornado huracán, fuertes vientos avivan interminables olas que se desploman salvajemente sobre mi pecho, forzándome a sumergirme una y otra vez en las aguas turbias y encolerizadas. Pero yo nado con ahínco, mis piernas me impulsan hacia la superficie en busca de cada bocanada del aire que llene de nuevo mis pulmones, lucho con cada brazada, buscando ansiosa un punto de apoyo, de ello depende mi supervivencia. Pronto encuentro entre desperdicios, latas y botellas, partes de mi velero de ensueño y me aferro con la fuerza de un titan para mantenerme a flote. No pierdo la esperanza de que este océano encabritado vuelva a calmarse y me arrastre hasta un puerto nuevo, donde sanar mis heridas, construir un nuevo velero y comenzar  nuevamente mi viaje por la vida .

martes, 2 de marzo de 2021

TIENDA "MIS KEKAS"

 CATÁLOGO  "MIS KEKAS"




De la pasión por el ganchillo y el color nacen "Mis Kekas". Muñecas totalmente únicas, artesanales e  incluso personalizadas en los que cuido con mimo cada detalle. Cada una con su personalidad y con una historia detrás. No hay límite de edad para disfrutar de una " Keka" que puede ser tuya en muy poquito tiempo. 


ESTELA



MAKA


FATIMA


LOUISE 


LAURA


MIREN


CARMEN

(Precios: 50 euros, más 5 euros de gastos de envío península Ibérica e Islas.)


Para más información enviar un correo a : lucecitalutxilu@gmail.com


domingo, 14 de febrero de 2021

MIS KEKAS

 MIS KEKAS

Después de varios meses de hacer y deshacer, por fin he logrado crear mi propio patrón de muñeca amigurumi. Ya son varias las Kekas que han emprendido un nuevo viaje para encontrar un nuevo hogar donde jugar. Ahora toca crear nuevas compañeras de diversión.

          
 







                                                                                   








sábado, 6 de febrero de 2021

LA ILUSA APOTEGMÁTICA

LA ILUSA APOTEGMÁTICA


Hoy comparto con tod@s y con mucha ilusión mi nueva publicación literaria. Un libro escrito desde la calma y el amor por la vida, titulado La Ilusa Apotegmática. Una obra femenina y crítica en el que consigo responder mis propias dudas, contar mi verdad y alzar la voz. 

Para tod@s los que quieran adquirir un ejemplar firmado y dedicado pueden hacer un pedido en :

luciagorriaescritora@hotmail.com

El precio de cada ejemplar son de 16 euros, más 4 euros de gastos de envío. 



Si también quieres mi primer libro, El Sendero de una vida firmado y dedicado el precio es de 15 euros, mas 4 de gastos de envío. 




Apoya al escritor independiente

lunes, 23 de noviembre de 2020

INVITACIÓN

INVITACIÓN 


 

El próximo día 26 de noviembre (jueves) a las 18:30 os invito a escuchar y participar a través de mi perfil en facebook (Luci Gorria) en la presentación y charla de "El Sendero de una vida".

Para adquirir un ejemplar firmado puedes mandar un correo a : luciagorriaescritora@hotmail.com 

viernes, 13 de noviembre de 2020

MITXI

 

MITXI


Hoy necesito compartir una historia real que he vivido en propias carnes, algo que pasa habitualmente en zonas rurales y ciudades desde tiempos inmemoriales, mientras muchos miran hacia otro lado. Es un grito al ver el desamparo legal de una situación demasiado habitual, arcaica, salvaje e injusta.

Mitxi nació en mi casa el 29 de junio del 2020, pequeña, inocente y desvalida después de que su madre Missi se recuperara durante tres largos mese de una paliza que le dejo la cadera dislocada y las patas traseras fracturadas. No podía alimentarse por sus propios medios así que se arrastró hasta mi puerta pidiendo socorro. No dudé en ofrecerle un hogar donde protegerse y sanar sus heridas. La confianza total en el ser humano jamás la volvió a recuperar, pero aquí, escondida, parió una sola cría, aun no se cómo puedo hacerlo con semejante cuerpo famélico y dolorido. Poco a poco dejó que me acercara a ella y a su cría, pero no he conseguido sentir su pelaje entre mis manos, ella solo me acompaña como una sombra allí donde voy. Después de varias semanas ofreciéndoles una cama mas confortable ella aceptó un trato: yo daba y ella cogía sin pedir nada a cambio, pero aquella pequeña criatura despeluchada en poco tiempo abrió sus preciosos ojos azules y me robó parte del corazón. Creció a salvo, alimentada, cuidada, pero sobre todo querida, con la libertad de ir y venir cuando las dos quisieran, jamás les faltó una cama caliente por las noches y ratos de juegos y diversión al aire libre, porque no tuvieron dueño, no tuvieron un amo, pero si una familia.

Mitxi creció esperando su primera visita al veterinario, pero la curiosidad innata de los felinos fue su perdición cuando apenas había cumplido los cinco meses de vida. Murió tirada, sola y ocultada intencionadamente entre los bojes, después de que un perro educado, si educado, para matar gatos la sorprendiera a tan solo unos metros de su hogar, como le ha pasado a muchos otros gatos de la zona. Después de vivir con rabia y dolor semejante barbarie he buscado ayuda para que estas costumbre salvajes e innecesarias cesen, y me encuentro con leyes absurdas e inútiles, pues aunque se nos llene la boca de la lucha por la protección de animales domésticos o salvajes, resulta que si no están bien identificados, catalogados y desprovistos de su libertad pueden ser impunemente asesinados a palazos, martillazos o descuartizados, y para aquellas personas, como yo, que son capaces de entender que puede existir un equilibrio beneficioso con medios dignos, adecuados y legales, una simbiosis entre las colonias felinas y las poblaciones, deben saber que si quieren justicia, no la encontraran.  Se encontrarán con una multa por alimentarlos y cuidarlos mientras que a buenas personas con malas costumbre que les convierte en maltratadores,  seguirán a sus anchas.

Hoy Missi, llora por las noche la muerte de su cría, la pequeña Mitxi, acurrucada sola en su cama , esperando su regreso y yo la miro, impotente  por no poder abrazarla, por no poder compartir su dolor y darle el consuelo que se merece.



martes, 27 de octubre de 2020

FANTASMAS DE LA NOCHE

 

FANTASMAS DE LA NOCHE:



Hoy en el ocaso del día las calles están desiertas, las puertas cerradas, mientras los fantasmas y demonios de las psiques recorren entre las sombras las ciudades enteras, buscando a sus creadores, desesperados por perturbar sus sueños. Se cuelan silenciosos entre las cerraduras para susurrar al oído su llegada, recordando durante las horas más lóbregas miedos y temores del pasado y del futuro. Se alimentan de terrores infundados y huyen saciados antes del amanecer, sembrando a su paso dudas que sacuden la esencia de los mortales.

Son seres cobardes, tristes y solitarios que buscan compañía en tiempos oscuros, son los reflejos de un estado de alarma que pueden acabar enfermando el alma. Pero aquellos que los escuchan atentamente saben que son un sinsentido imaginario, pues el ser humano, es el amo y dueño de sus propios miedos.

sábado, 19 de septiembre de 2020

ANTIGUOS MARES

 

ANTIGUOS MARES



A veces, desde lo alto de las montañas sueño con la belleza de los inmensos océanos:

Con el sabor a sal en los labios.

Con la fina y tibia arena bajo los pies descalzos.

Con el pelo bailando al ritmo de la brisa que llega de un horizonte lejano.

Con el sonido de las olas y la blanca espuma al morir en las playas.

Con el sol cegador del mediodía que dora la piel que nos envuelve.

Con el aroma del alma ancestral de las profundidades que calma mil temores.

A veces, desde lo alto de las montañas sueño con antiguos y limpios mares que ya no existen.




jueves, 10 de septiembre de 2020

LENGUA DE FUEGO

 

LENGUA DE FUEGO




Un ligero siseo, una encarnada brizna encubierta, un resuello viciado huyendo por una minúscula ventana y en unos segundos se desenlaza el averno, devorando con su lengua de fuego, el espíritu de un pequeño pueblo, mientras las miradas de impotencia y miedo de sus gentes lo rodean acompañándolo entre llantos y lamentos en su sombrío final.

Las llamas coléricas brotan por la techumbre creando una gran ola, mostrando su fiereza y crueldad ante los ríos de agua que batallan por extinguirlo. Con burla y rapidez se extiende por pasillos, salas y cuartos, alimentándose del trabajo de toda una vida, reduciéndolo todo, entre estallidos y derrumbes, a escombros y cenizas. El centro cultural con sus miles de recuerdos exhala humo y tizne que se esparce con el viento por las casas, ennegreciendo coladas, jardines y coches. El olor a madera quemada se cuela por cada rendija, por cada rincón durante días y noches. En poco rato el fuego arrasa la Sociedad Idokorri, dejando al descubierto un amasijo de escombros, el esqueleto desnudo de un viejo edificio, el centro recreativo, cultural y gastronómico, el centro neurálgico de Aspurz.

Queda en nuestra memoria miles de cenas compartidas entre mesas y sillas de roble, casi cuarenta años de fiestas, música, brindis y exaltaciones de la amistad en el bar,  juegos infantiles, millones de partidas de cartas, campeonatos de brisca y mus, discusiones y rencores ancestrales, talleres de costura y cocina, juegos de rol y misterio, partidas de ajedrez entre expertos y no tan expertos, presentaciones de libros, exposiciones , charlas , visionado de películas y documentales en la sala de cine, comidas populares y familiares, celebraciones de bodas y comuniones, entrega de premios y homenajes a los nuevos jubilados, auzolanes , fiestas de disfraces, chocolatadas y concursos de pintxos, risas de los futuros socios cobijados en los días más fríos en el “cuartito de abajo”, asambleas y tomas de decisiones, quedan muchas historias y momenticos únicos que las llamas no ha podido engullir, que jamás nos arrebatará. Permanece la fuerza de aquellos que invirtieron sus ahorros y su tiempo en pro de un pueblo, las ganas y la frescura de las siguientes generaciones, el apoyo y las palabras de aliento de los valles colindantes….

La tristeza, la pena y la incertidumbre que sienten ahora nuestros corazones se transformará en sueños e ilusiones por levantar de nuevo piedra a piedra, mano a mano la Sociedad Idokorri, porque si una vez se pudo hacer con esfuerzo y con entrega, de nuevo lo lograremos. Porque se ha calcinado nuestra edificación más simbólica, pero no la fuerza y la voluntad de nuestros corazones.









miércoles, 19 de agosto de 2020

MERMELADA CASERA

 

MERMELADA CASERA



(Receta de mermelada casera o cómo sobrevivir al primer intento de producir tu propia mermelada.)

Ingredientes:

-          Moras.

-          Cascabillos.

-          Azúcar.

-          Zumo de limón.

-          Paciencia y ganas.

Dificultad: Ya iras viendo

Tiempo: Más de lo que esperas.

Para hacer una exquisita mermelada casera, lo ideal es recolectar los frutos en el momento óptimo, cuando están maduros y jugosos.

Ya sabéis, que las moras crecen en zarzas, pero solo los mejores frutos, los más gordos y sabrosos, suelen ser inalcanzables a nuestras manos, ya que están demasiado lejos o escondidos entre afiladas agujas preparadas para atacarnos cuales tigres bengalíes. No importa que uses guantes, porque se meterán entre ellos y acabarás con largos, finos y profundos arañazos o tu ropa se enanchará para atraerte a las profundidades del matorral. Mi consejo es que realicéis esta actividad en familia, sobe todo con niños y niñas, ya que al parecer son inmunes a las espinas, además de ser lo suficientemente ágiles y flexibles para llegar allí donde una mano adulta no es capaz. Cuidado con probar las deliciosas moras en algún momento o llegareis a casa con las manos vacías.

En cuanto a la recolecta de los cascabillos, es mucho más sencilla, solo necesitareis una escalera para recoger los frutos que están en la parte superior del árbol, ya que son los más maduros, un repelente de mosquitos o en su defecto una crema calmante, porque una horda de insectos negros os atacara de imprevisto.

Una vez teniendo en vuestro poder los frutos, llega la parte más sencilla del todo el proceso, lavarlos, pero tened cuidado que ninguna mora o cascabillo se os escape o huya. De aquí en adelante, todo se complica un poquito, no importa los libros de recetas o videos de YouTube que hayáis visto, no perdáis la energía y mucho menos la sonrisa.

Mezcla las moras, el azúcar y el zumo de medio limón en un táper o bol, pero antes debes ponerte un delantal, ya que una vez que haces esta mezcla, las moras parecen cobrar vida y comienzan a escupir pequeñas gotitas moradas que son atraídas por cualquier prenda, preferentemente si es nueva. Deja reposar de 2 a 3 horas para que vaya soltando un delicioso jugo.

Mientras tanto puedes ir quitando los huesos y la piel a los cascabillos, proceso algo lento pero indispensable. Introduce los cascabillos en una cazuela con un poco de agua y caliéntalos el tiempo justo. E aquí el primer problemilla, ya que el tiempo justo no lo mide nuestro reloj así que, o tal vez te quedes corto y no puedas quitar las pieles y mucho menos el hueso, o te pasarás y se quedarán tan blandos que la piel y la carne serán todo uno y el hueso no saldrá limpio. Necesitas un poco de paciencia, búscala donde la guardes, porque además de quemarte con los huesos incandescentes perderás parte de la carne del fruto. También puedes probar, según algunos vídeos editados de YouTube, en los que vemos cocinas gigantes que jamás tendrás, aplastar los cascabillos con un tenedor y así saldrá el hueso limpio, aunque yo os aseguro que eso es mentira, el hueso no saldrá limpio nunca. También puedes intentar ponerlos en un pasapuré para sacar el fruto ya triturado por un lado, el hueso y la piel por otro, pero es otro bulo, ya que el pasapuré acaba por atascarse con una maseta, en la que es complicado diferenciar los pequeños hueso, la piel y la carne. En este instante, tu pequeña cocina está llena de cascabillos o masa de cascabillo por todas partes y te das cuenta, que con anterioridad una mora se introducido bajo la suela de tu zapatilla y has dejado huellas por todo el suelo. Toca limpiar un poquito antes de continuar usando papel de cocina, ya que con la bayeta solo conseguirás esparcirlo todo todavía más.

Busca otro poquito de paciencia y te pringas hasta los codos intentando quitar con las manos y de uno en uno los huesos de la masa sin llevarte parte de la preciada carne del fruto, pero es misión imposible. Acepta que solo podrás utilizar algo menos de la mitad de cada cascabillo. Cuando creas haber retirado todos los huesos, pasa el resto por el pasapuré y encontrarás por lo menos una docena más que volverás a rebuscar y retirar. Finalmente te quedarás solo con las pieles en el pasapuré y el resto, lo utilizarás para preparar tu mermelada casera, que caerá, una pequeña parte sobre tu encimera y otra en una cazuela demasiado grande para lo que has conseguido. Ya has pasado la peor parte.

Recoge de nuevo el desaguisado que has montado tu solo o sola en la cocina, encontrarás unos cuantos huesos que intentaban huir detrás de la lavadora y vuelves al trabajo.

Vierte el azúcar y el jugo de medio limón sobre el pure de cascabillos y ponlo a calentar cinco minutos a fuego fuerte. El delantal es algo insuficiente, lo ideal sería ponerte una armadura ignífuga porque mientras revuelves con una cuchara de palo tu puré para que no se pegue, saltan pequeñas gotitas, que parecen inofensivas, y van a caer sobre cualquier parte de tu piel que esté al descubierto. Estas gotitas también contienen azúcar que, en contacto con la piel, crean diminutas pero dolorosas ampollas.  Después de cinco minutos en los que juras en varios dialectos, baja la intensidad del fuego para que se cueza durante 35 o 45 minutos. Ponle una tapa a la cazuela para que deje de escupirte. De vez en cuando, remuévelo para que nada se quede pegado para la eternidad. Tras este tiempo, apaga el fuego, limpia de nuevo tu cocina porque estará pringosa y descansa un poquito. Tienes aproximadamente una hora para empezar de nuevo con las moras, porque ya han pasado dos horitas desde que las mezclaste con el azúcar. Retoma fuerzas, sal de la cocina y túmbate un rato antes del siguiente combate.

Una hora más tarde, y poseída o poseído por el espíritu de Laura Ingalls en el S. XXI, vuelve a la cocina con tu armadura, tus ganas y tu santa paciencia. Pon las moras a cocer a fuego fuerte durante 5 minutos, no sin antes haber derramado parte del jugo sobre tu encimera blanca y que deberás limpiar enseguida o tendrás una mancha morada hasta que cambies de encimera, de cocina o de casa.  Remueve con una cuchara de palo, que ya se ha tintado de morado, y con ganas tu puré o tendrás gotitas de mora hasta en el techo, estas pesan menos que la de los cascabillos por lo que alcanzan mayor altitud. Entre vuelta y vuelta tira el papel con el que has limpiado lo que has derramado. No se te ocurra sacar la cuchara de la cazuela, porque goteará por toda la cocina, aunque tú no te muevas de la baldosa, esto es uno de los misterios de la vida sin resolver. Después de 5 minutos algo estresantes, baja a el fuego a medio- bajo para que se cueza todo lentamente durante 35 o 45 minutos y remueve de vez en cuando. No te olvides de ponerle una tapa y tener papel a mano par limpiar lo que te escupe cada vez que la levantes. Pasado este tiempo de cocción, bate todo con sumo cuidado para no cambiar de color las paredes de tu cocina. Antes de volver a limpiar lo que ha salpicado la batidora, abre un nuevo rollo de cocina porque seguramente el anterior se te ha acabado.

Pasa el puré de moras por el pasapuré para darle una textura más fina y quitarle las pepitas y después vuelve a limpiar lo que se te ha derramado.

Ya tienes tu exquisita mermelada hecha, solo queda probarla y embotarla para conservarla. Las dos están deliciosas, teniendo en cuenta que no te gusta la mermelada. Tal vez la de cascabillos está un poco acida y la de moras tiene todavía bastantes semillas que acabarán por pegarse en tus muelas, pero aún así están sabrosas, naturales y las has hecho tú.

Rebusca unos 8 o 9 botes pequeños con tapa y llénalos con una cucharilla pequeña, ya que con una grande es posible que dejes caer parte de tu producto manufacturado por la encimera y el fregadero. Te darás cuenta de que te sobran unos cuantos botes porque la cantidad de mermelada es bastante minúscula.

Te quedas con un tarro y medio de mermelada de moras y tres de cascabillos. Cierra bien los botes, compruébalo un par de veces y sumérgelos todos, menos el que está medio vacío, en una cazuela llena de agua que pondrás a hervir durante 45 minutos. Échale un ojo de vez en cuando, seguramente uno de los tarros se habrá reventado por lo que es importante que bajes la intensidad del fuego.

Pasado el tiempo restante, intenta pescar los tarros sin quemarte ni cortarte. Finalmente tienes dos tarros de mermelada de cascabillos y uno y medio de moras que probablemente no te comas pero que son totalmente naturales, deliciosos y caseros.

Vuelve a limpiar tu pegajosa cocina y haz una foto a tu gran logro del día para compartir en las redes con una reseña que engañará a nuevos incautos “Mermelada casera, fácil, rápida y económica. “

 

lunes, 10 de agosto de 2020

PARÉNTESIS

 

PARÉNTESIS


Recostada sobre la cama, junto a una ventana abierta al mundo, escucho con placer las gotas de aguacero precipitándose con ímpetu sobre la tierra sedienta. En la penumbra de la noche, consigo vislumbrar la danza de las ramas de una higuera al ritmo del salvaje viento, que mitiga el final de un sofocante día y el comienzo de otro.

En la hora de las brujas, los ya lejanos truenos de la tormenta, son para mi una nana que me acuna invitándome al país de los sueños, pero hoy deseo contemplar las siluetas de las montañas navarras bajo los destellos de la electrizante luz que cae del cielo. Hago un último esfuerzo para mantener abiertos mis ojos cansados, para despedirme con gratitud de este paréntesis en un caluroso y peculiar verano, pero acabo por sucumbir cuando el viento cesa paulatinamente, llevándose consigo las recias y densas nubes, dejando al descubierto un firmamento nocturno lleno de centelleantes estrellas. El canto de cuna por hoy ha concluido, y yo por fin logro sumergirme entre ligeros, frescos y dulces sueños.

viernes, 17 de julio de 2020

RASCA QUE TE RASCA


RASCA QUE TE RASCA


Abanico en mano, espero que llegue la noche y con ella, por fin, desaparezca este calor infernal y la humedad que empapa mi cuerpo y la fina tela que lo envuelve.

Abro las ventanas, deseosa por sentir una suave brisa que refresque mi alcoba mientras me esparzo sobre la cama ocupando el mayor espacio posible, procurando no tocarme a mí misma. Siento como cada poro de mi piel exsuda sin parar y pienso que en cualquier momento me derretiré dejando un charco de agua, grasa y huesos.

Estoy agotada a pesar de no haber hecho nada, tan solo respirar este aire tórrido con sabor a tierra y a sal de mi propio cuerpo. Pero por fin este fogoso día se acaba y entro en letargo, en un duermevela hasta que de pronto lo oigo. Parece lejano, suave. Un leve zumbido, un aleteo frenético de un insignificante vampiro. Se ha abierto la veda y es la hora de cenar. Un diminuto y hambriento mosquito se ha colado por mi ventana y tengo la certeza que va a fustigarme una y otra vez hasta que se harte, reviente o acabe con él.

Pienso, erróneamente que, si no me muevo, no conseguirá localizarme, como si fuera un tiranosaurio rex invisible, pues no consigo verlo por mucho que lo oiga.  Pero me huele, olfatea cada parte de mi piel expuesta, me encuentra como lo hace un león con su presa. 

Dejo de escucharlo un par de minutos y entonces lo siento. Ese picor intenso sobre mi tobillo, ha comenzado su particular banquete. Tobillo, nuca, brazo, rodilla, otra vez nuca. No se cansa de mi cogote y no consigo atraparlo.

Acaba tan harto que baja la guardia y consigo verlo. Doy una palmada en el aire intentando exterminarlo, y después otra y otra. Me siento ridícula ante este liliputiense ser que me devora frente a mis narices y yo, aun así le hago palmas. Pero con mi último aplauso he conseguido acabar con él. Victoria.

Ahora toca lamerse las heridas, pequeños pero insufribles mordiscos, picotazos que van tornando color grana, tomando volumen, tensando y calentando mi piel como respuesta alérgica.

Mis escudos hoy han fallado. Ni la mosquitera, ni la citronela, ni el insecticida, ni la pulserita, ni el antimosquitos han conseguido frenar al ya fallecido pero voraz chupóptero. Sé que me espera una noche de rasca que te rasca, hasta que el antihistamínico me deje K.O. pero hasta ese momento no hay crema, ni vinagre, ni amoniaco que me unte, que calme este picor. Quisiera pasarme una lijadora por la nuca y abrir con un bisturí los picotazos de las piernas hasta que salga el veneno que llevo dentro.

Acabo dormida después de un rato de tortura, pero sigo rascándome entre sueños.

Cuando llega el nuevo día, intento desperezarme poco a poco, apenas puedo abrir los ojos. Me dirijo a la ducha, un buen baño de agua fresca me despertará y calmará las picadas. Al mirarme en el espejo, y por lo poco que puedo ver, parece ser que había más invitados al banquete y han decidido cebarse con mi cara con premeditación, nocturnidad y alevosía.

Hoy no me queda otra que pasar un nuevo día bochornoso embadurnada en cremas y adormecida por los anti alérgicos, pero la próxima noche, sacare la artillería pesada. Dormiré dentro de mi cama, protegida por un escudo seguro, la sabana.

miércoles, 8 de julio de 2020

SER HUMANO


SER HUMANO


Paseo por los verdes y vivos márgenes de un barranco, donde el cauce discurre encolerizado, erosionando, puliendo la dura roca y creando sublimes cascadas que caen sobre pequeños estanques, donde el agua cristalina reposa unos instantes, para continuar su camino poco después y finalizar su aventura en un enorme pantano.

El ser humano tiene la capacidad de realizar increíbles actos de bondad, imaginar lo inimaginable, crear civilizaciones y transformar el mundo a su antojo, pero por desgracia, también es capaz de actuar de la forma más malvada, horrible, egoísta y enfermiza, de destruir, aniquilar y exterminar allí por donde pasa.

A veces, me pregunto qué habría pasado si el hombre no hubiera evolucionado, si simplemente no hubiera sido capaz de erguirse, de liberar sus manos, si no hubiera descubierto el fuego, no hubiera concebido la agricultura, descubierto la electricidad, inventado la bomba atómica, los laboratorios, la tecnología… y llego a la triste conclusión de que tal vez, en vez de ser una raza superior e inteligente , simplemente creemos que lo somos actuando como tal, como una plaga que llega y arrasa. Nos hemos convertido en la enfermedad de este planeta, al que explotamos, modificamos y deterioramos sin remordimiento, mientras otros lo admiran, lo exploran, lo estudian, lo protegen y lo defienden pensando que la tierra nos necesita, cuando lo cierto, es que nuestra propia vanidad nos impide reconocer que somos nosotros la que la necesitamos, pues nos alimenta y nos da cobijo a cambio de nada
.
En un próximo futuro, cuando la raza humana se autodestruya hasta llegar a la extinción total a través de las guerras, políticas económicas, enfermedades letales y contaminación, la vida en la tierra continuará sin nosotros, la naturaleza se repondrá como solo ella sabe, a su manera, libre del vasallaje, opresión y esclavitud. Nosotros caeremos en el olvido, dejaremos de ser la causa del desequilibrio, dejaremos de ser invasores, colonizadores, pobladores de algo que no nos pertenece, pues somos lo que sobra en la tierra, somos un fallo en la mutación de la evolución que nos han convertido en parásitos, somos El Ser Humano.



viernes, 3 de julio de 2020

BLANCA ROSA


BLANCA ROSA


Amanece, y el rocío ha cubierto una sublime rosa blanca que despierta, tupida y vigorosa, ante un sol radiante de verano. Emana un intenso perfume, cautivador y seductor para diminutos seres, que se sustentan de su dulce y placentero néctar entre los delicados pétalos de terciopelo inmaculado.

Protegida por finas espinas, pasan los días, y poco a poco se despide, sabiendo y aceptando que está llegando su final. Apacible y suavemente, los pétalos se desprenden y descienden planeando hasta la hierba, dejando sobre ella, una alfombra nívea e impoluta. 

Ha desaparecido la hermosa rosa del rosal, pero deja tras de sí, el recuerdo de una dulce y refinada fragancia en mi jardín.

miércoles, 17 de junio de 2020

KALANCHOE


KALANCHOE:


Al abrir la puerta del comercio Pinturas Juanto, me encuentro dos ojos experimentados detrás de las mascarillas que me dan con alegría los buenos días.  Veo a través de sus miradas, oigo sus enérgicas voces y leo en sus gestos la bondad que rezuman. Que suerte la mía haber cruzado nuestros caminos. Son una pareja que lleva dedicándose a su oficio muchos años, vendedores de la antigua escuela, que no dudan en compartir su entusiasmo por dar color a la vida.

De ellos he recibido un regalo, así sin más, sin merecerlo. Un presente más significativo para mí de lo que ellos se puedan imaginar, por el carácter en si de este premio que me ha llegado el corazón y para los que me conocen, saben que es algo que me apasiona.  Dos pequeños retoños de Kalanchoe de su propia planta. Ahora, ya descansan en dos coloridas macetas a las puertas de mi pequeño vergel, las cuidaré con mucho cariño, veré crecer y siempre me recordarán a esta pareja tan particular, que confirman mi creencia de que todavía existe buena gente en el mundo.