10000, diez mil, como número ordinal diezmilésimo o como binario 100111100010000.
10000 segundos son 2 horas, 46 minutos y 40 segundos.
10000 minutos son 6 días, 22 hora y 40 minutos.
Y 10000 son las gracias que doy a las ya 10000 visitas desde Rusia, Francia, Irlanda Alemania, GeorgÍa, Bélgica, Canadá, E.E.U.U., México, Uruguay, Paraguay, Argentina, Perú, Australia, Alaska, Portugal y España.
Hoy traigo una ruta bastante interesante que personalmente me gusta hacer todos los años si es posible.
Como el día no acompañaba mucho hemos decidido acercarnos a la cueva del Moro de Navascués, a la que se accede desde la Foz de Benasa desde un pequeño pero empinado sendero en la margen izquierda del barranco de la foz.
Esta cueva tiene un fácil acceso, la cual parece haber estado bloqueada durante un tiempo por rocas superpuestas.
No tiene mucha dificultad, ya que tiene una gran galería general de unos 450 metros y suelo arenoso que forman diversas cámaras que superan los 5 metros de altura y en los que se puede permanecer de pie, comunicadas por pasos y tramos bajos y bastante estrechos en los que hay que arrastrarse.
Aunque la cueva no es peligrosa hay que adoptar ciertas medidas de precaución ante resbalones, torceduras o golpes en la cabeza.
En uno de los pasos estrechos, encontramos un pozo muy estrecho de unos 8 o 10 metros que comunica con un segundo piso de unos 250 metros al que no hemos podido acceder pero que investigando un poco por la red he descubierto que tiene zonas vadosas, laminadores y una pequeña corriente de agua que acaba en un sifón. Suena interesante.
Siguiendo por la galería principal, llegamos a una cámara con una cuesta empinada y bastante resbaladiza, en la que aconsejo llevar cuerdas y material para la subida, ya que la caída puede ser peligrosa.
La zona final de la galería es la más húmeda en la que existen varios gours de agua, en mi opinión la zona más bonita.
Podemos encontrar pequeñas estalactitas y estalagmitas, de las cuales, sobre todo las que fueron más largas están arrancadas. Una pena...
Arqueológicamente, la parte de la entrada es la más interesante, ya que en la Edad de Bronce fue utilizada como cueva funeraria, todavía se pueden encontrar huesos en alguna de sus cámaras y en el Neolítico como lugar de habitación, incluso se ha llegado a utilizar como simple refugio de pastores y cazadores.
Su nombre, seguramente, viene de la creencia de que los restos humanos eran de moros, ya que hace décadas era habitual que el saber popular atribuyera ruinas y hallazgos de tiempos pasados a los mahometanos.
Una ruta corta e interesante para un día de Otoño algo lluvioso, en el que se puede estar a cubierto descubriendo otro mundo bajo nuestros pies.
Lugar, Roncal, un Invierno como otro cualquiera, en el que un rebaño de ovejas es capaz de ordenarse, con esfuerzo y tenacidad, para abrir un pequeño camino y llegar a buen refugio.
Esta es mi interpretación de una curiosa y preciosa fotografía que viajará de tierras Navarras a tierras Madrileñas.
Nuevamente doy las gracias por confiar en mi trabajo.
A veces, nos encontramos personas similares a las piezas de Ajedrez.
Peones, que trabajan en grupo por un bien común, personas que parecen pequeñas pero son grandes protectores que se sacrifican por su familia, que se enfrentan a oscuras reinas o a los que se creen grandes Reyes poniéndolos en jaque.
Torres, personas fuertes, estrictas e incluso a veces rígidas que piensan cada pequeño paso que dan en la vida, siempre rectas y educadas.
Caballos, mis preferidos, viven danzando, saltando, son alegres y creativos y muchas veces los vemos acompañados o incluso protegidos por los vigilantes y serios alfiles que avanzan sin miedo.
Reinas, mujeres fuertes e inteligentes pero en algunas ocasiones la codicia les lleva a ser destronadas por los más valientes e inteligentes. Los peones pueden alzarse como nuevas y magnificas Reinas protectoras.
Reyes, aquellos que se creen el centro del universo, pero no son más que otra pieza en el juego de la vida. Los que tienden a ser egoístas y anteponen su bienestar al de los demás, aunque sea sacrificándolos, acaban acorralados y derrotados.
Por fin ha llegado la lluvia y con la tierra aún caliente del verano, es el momento de uno de mis hobbies preferidos en los siguientes semanas o con un poco de suerte, si el tiempo acompaña, para los proximos meses: La recogida de setas, sobre todo de boletus: Boletus edulis, reticulado o mi preferido Xerocomus badius.
Espero que pronto pueda recoger Níscalos, Rebozuelos y Trompetas de los muertos.
Hace tiempo que tenía ganas de conseguir alguna bobinas de madera para reutilizarla como mesa de jardín y hace poco, por fin, han llegado a mis manos tres que iban a ir a parar a la basura y como no, he aprovechado la oportunidad.
Lijar, decorar y barnizar. Este es el resultado de la primera.
Miedo era una pequeña y fantasmagórica niña de piel blanca y brillante como la porcelana , con el cabello negro tan oscuro como la noche y en su diminuto rostro, siempre permanecían abiertos unos grandes ojos y tristes que reflejaban su solitaria vida. Nunca había sonreído.
Su cuerpo era enjuto e ínfimo, los finos huesos de sus manos se aferraban tras los marcos de las puertas, escondida, agachada, corcorvada, en silencio pues no tenía voz.
Solía asomarse tras las puertas para ver, para oír, para sentir y vivir lo que otros vivían pero sólo lograba ver terror y pánico en los rostros de otras personas y entonces volvía a esconderse lenta y sigilosamente para refugiarse bajo la protección de la oscuridad.
Pero Miedo era una niña curiosa y tendía a asomarse al mundo más de lo que algunos querían, horrorizando con su mirada y su silencio a todos, hasta que un día, alguien tan cobarde como para no poder vivir con aquel terror, tuvo el valor suficiente como para acercarse, descubrirla y verla con otros ojos.
Miedo, era una pequeña niña que tan sólo quería que no la ignoraran para dejar de sentirse invisible y sola.