miércoles, 12 de septiembre de 2018

DOS ÁRBOLES, DOS ESPIRITUS

DOS ÁRBOLES, DOS ESPÍRITUS



Dos espíritus tomaron forma de árboles y al encontrarse sus ramas, quisieron estar más unidos, de ahí que sus raíces se enlazaron para crecer más fuertes, apoyadas unas en las otras. De su amor crecieron un mar de flores a ras de suelo y de sus fuertes ramas, un millón de coloridos brotes surgieron. A su sombra, dos seres mágicos llegaron buscando protección  y como una familia crecieron respaldándose y cuidándose unos a otros.


 


RENÈ

RENÉ


Ante la inmensidad del mundo, René se sintió empequeñecer mientras el frío de la pena más infinita se instauró en su corazón.  Cerro sus ojos con fuerza para no ver, para no sentir la pérdida, para acallar el  inmenso dolor de su alma, así permaneció,  inmóvil. Dejó pasar el tiempo porque en su vida ya no había días,  sólo noches sin luna en la que la oscuridad parecía una espesa niebla que la había dejado ciega.

Hasta que un día, algo, un pequeño detalle que sólo ella percibió, la hizo despertar de su letargo.


Poco a poco volvió a abrir sus ojos y al mirar al firmamento vió un mar de estrellas que iluminaban un nuevo camino sólo para ella. Volvía a haber paz y belleza a su alrededor pero ella se mantuvo quieta, observando,cómo con el tiempo, las estrellas se convertían en pequeños soles que intentaban infundir un soplo de aire cálido en la desdichada René. 

Tras mucho tiempo, lo que le pareció casi una vida, la oscuridad dejó paso a la luz, pues hasta la noche más oscura termina con la salida del sol. 

Fue entonces cuando René desentumeció su cuerpo enjuto y volvió a caminar, a pesar del dolor, volvió a recorrer un nuevo sendero que jamás creyó tener que tomar, volvió a vivir, volvió a sentir.




Dedicado a todas aquellas personas que han perdido a un ser querido.

sábado, 18 de agosto de 2018

LA SANADORA HERIDA

LA SANADORA HERIDA


Hubo una vez, una mujer llamada Luz que vivió durante muchos años bajo el yugo de su falsa apariencia y acabó por tener una profunda herida en su corazón. Cuando está se hizo tan grande como para hacerle perder la cabeza, dejó  en manos de la fortuna el rumbo de su vida.Pero tuvo tal suerte, que llegaron  a su vera, tres sanadores que unieron sus fuerzas para guiarla y curarla.
Con el tiempo, Luz pudo ayudar a más personas que tenían heridas en su corazón,  así es como Luz se convirtió en una Sanadora Herida.

LATENTE

LATENTE

Pequeña,  caliente, una brizna latente se esconde entre los árboles,  esperando a que la avive el aliento del viento. Las hojas secas serán hoy su alimento para convertirse en un ser infernal que arrasará todo en un momento.
Huyen buitres, corzos, ciervos, les acompañan insectos, conejos y serpientes, todos a tiempo.
Desaparece el sol, se oculta detrás de una niebla de humo, desaparece los verdes bosques bajo el yugo de las llamas del fuego, sólo quedan las cenizas negras y las esqueléticas figuras de los árboles muertos.

jueves, 26 de julio de 2018

FOZ DE BENASA

 FOZ DE BENASA

Hoy no tengo palabras suficiente para expresar la belleza del diminuto mundo que nos rodea,  sobran las palabras.





















LA LIBÉLULA


LA LIBÉLULA

Aquella mañana de verano, el cielo azul desprendía una luz inusual. La claridad lo inundaba todo, cada esquina, cada rincón de las ramas de los tupidos árboles que bailaban al son del animoso viento que se había levantado de madrugada. Los rayos del sol se colaban entre las verdes hojas hasta llegar a un pequeño riachuelo creando un sinfín de reflejos oscilantes.
Una pequeña libélula intentaba sobrevolar el arroyo en contra del viento, lo intentaba una y otra vez sin cesar, poniendo toda su energía en cada aleteo pero por más que insistía le era imposible avanzar. Tras varias horas y casi desfallecida se rindió a su suerte, apenas le quedaban fuerzas para buscar un lugar seguro en la orilla del estrecho regato. Acabó por posarse en una fina hierba y allí quieta, inmóvil y sin esperanza de continuar su camino, permaneció durante horas, hasta que las ráfagas de aire desaparecieron y cierta calma llegó al bosque.
La libélula, a pesar, de haberse rendido unas horas antes, había recuperado sus fuerzas mientras descansaba sobre la hierba y de nuevo intentó volver a recorrer su camino, esta vez sin prisas, buscando lugares para descansar y sin dejar su propia vida en el recorrido.


jueves, 5 de julio de 2018

DESPUÉS DE LA TORMENTA LLEGA LA CALMA

DESPUÉS  DE LA TORMENTA LLEGA LA CALMA




Es Julio en el Prepirineo Navarro y el Verano ha llegado de golpe, dejando atrás una Primavera mas bien fría y lluviosa. Hoy el calor es sofocante, se pega a mi piel como si fuera una babosa que recorre mi cuerpo, dejándome sudorosa y pringosa. A mi alrededor, sólo se escucha el sonido de las chicharras escondidas entre la hierba aún verde. Es un cántico al unísono que oculta los silbidos de los pequeños pájaros posados en las sombras de las pobladas y ancestrales hayas. La luz es tan intensa que apenas puedo abrir los ojos, la mirada del Dios de los antiguos Egipcios lo inunda todo, se cuela entre la espesura de un pequeño bosque en el que apenas encuentro una sombra.

A mis pies, corre un pequeño riachuelo, el suave sonido de la corriente me invita a meter las piernas para buscar alivio. En pocos segundos mis extremidades se quedan sin sentido, el agua procedente de la montaña está fría como el hielo, provocando que mis dedos se contraigan tornándose de un color blanquecino mientras contengo la respiración del susto que me he llevado. El frío recorre mi cuerpo desde las puntas de mis pies hasta la nuca, enraizándome todo el vello y convirtiéndome en una especie de gallina desplumada. Es curioso que un acto tan insignificante haya cambiado en un momento mi percepción de la temperatura. Aguanto unos instantes el shok inicial hasta que voy acostumbrandome a este agua tan pura y entonces la sangre retorna de nuevo a mis pies.
De pronto, surge de entre los arboles, un aliento frío e intenso que empuja al aire cálido que hasta ahora me rodeaba. Miro al cielo aún azul y descubro como un manto de nubes grises se asoman a gran velocidad tras la montaña anunciando la llegada inminente de una tormenta. Las chicharras han enmudecido, el cielo parece romperse, resquebrajarse sobre mi cabeza y el sol ha desaparecido detrás de un cielo casi negro. El viento anunciador ha desaparecido tal como ha llegado, ha seguido su camino, dejando tras de si un aroma a hierba recién cortada, a flores mojadas y a tierra húmeda. Es entonces, cuando una gota de lluvia cae sobre mi rostro y cientos más sobre el cauce del río. Cierro los ojos y escucho como las grandes gotas chocan sobre el agua creando un sonido que me recuerda al aplauso final de una orquesta y al abrirlos veo como cientos de burbujas bailan y explotan entre mis piernas, es una danza orquestada.

En unos minutos todo a terminado, las nubes se han disipado, el cielo vuelve a ser azul, el sol de nuevo brilla con fuerza y de la tierra se evapora el agua creando una fina niebla a ras de suelo. Ya no se escuchan los truenos, ni el silbido de los pájaros, ni las chicharras escondidas. Todo esta en calma durante un par de minutos, hasta que croa una rana cerca de mis pies y acto seguido cientos de ellas salen de sus refugios y cantan para mi.